Carnaval de Negros y Blancos

Reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el 2009, el Carnaval de Negros y Blancos nació en el sur de Colombia, en la ciudad de San Juan de Pasto, fruto de las tradiciones nativas andinas con fuerte influencia de las culturas hispana y africana. La fiesta se celebra anualmente entre los días 28 de diciembre y 6 de enero y comienza con el Día del Agua, en que las personas salen a las calles para mojarse unas a otras. Vale todo, desde tazas de agua a baños de manguera e hidrantes. Lo importante es no volver a casa seco.

La celebración continúa con la Serenata a Pasto, el 30 de diciembre, cuando los mejores tríos de cuerdas de la región ganan las calles para entonar canciones típicas colombianas. Para dar inicio a los dos días finales, que se consideran el punto culminante de la fiesta, el 4 de enero se realiza un gran desfile en homenaje a la familia Castañeda que, según la leyenda, fue recibida por los campesinos en 1928. Esta es la época en que los juerguistas la evocan por medio de sus fantasías y trajes antiguos, pero hasta hoy no se sabe si esta familia alguna vez existió.

El “Día de los Negros”, celebrado el 5 de enero, da inicio a la parte más tradicional de este carnaval: todos salen a las calles dotados de tinta negra para pintarse unos a otros al son de las orquestas callejeras que acogen a todos, sin distinción de raza o clase social. Al día siguiente, las reglas siguen siendo las mismas, cambia apenas el color con el que las personas se pintan en las calles: blanco. Una vez más, vale todo, talco, harina y principalmente ¡mucha alegría!